La cumbia panameña es un ritmo musical y baile folclórico del istmo de Panamá. Surge del sincretismo musical de los negros procedentes de África, indígenas y españoles (andaluces y gallegos) durante la Conquista y la Colonia. Es un reconocido símbolo del folclore nacional panameño

Es mayormente cultivada en la Península de Azuero y la Provincia de Veraguas. Sin embargo, es un género músical extendido a lo largo de la geografía panameña dando como resultado la existencia de una gran cantidad de variantes que van, desde las de influencia netamente negra, pasando a las que poseen elementos indígenas, hasta las de características predominantemente europeas.

Origen

Establecer la cronología de la cumbia panameña es complejo, porque se trata de una manifestación popular pasada de generación en generación de forma oral de orígenes remotos, en donde hasta hoy se desconoce la fecha exacta de su aparición. Pero sin lugar a dudas, por su contenido rítmico, instrumental y por la forma de su baile, se puede afirmar que la cumbia panameña es de ascendencia puramente africana introducida al istmo por los negros esclavos en la época colonial.

En las ciudades y poblados coloniales del istmo no solo se escuchaban ritmos típicos de las estirpe española, sino los de los esclavos, criollos y mestizos que habitaban cerca de la ciudad en los cordones de miseria en donde se encontraba las modestas viviendas de los esclavos, los criollos y mestizos de más bajos recursos, en donde a pesar de su pobreza se iban formando manifestaciones folclóricas de los vecinos de esos caseríos.

Las familias para exhibir a sus esclavos le daban educación, para una mayor contestación y en el caso de los mulatos la educación que recibían era por un impuso de paternidad y en ocasiones por fines de lucro. Posteriormente, se fueron formando coros de iglesia en los campos del interior, de forma distinta en las ciudades donde los coros eran era para deleite de los blancos, bandas de música donde se ordenaba que cantasen sus cantares africanos y bailaran al efecto catártico del ritmo de la música cuando llegaba alguna visita.

Al traspasar los límites de la iglesia, los negros esclavos se reunían con sus compañeros, después de sus arduas labores de trabajo para hacer música, ya sea entonando su cántico africano, bailando, tañendo sus tambores ebrios de alegría o de alcohol, dando rienda a sus instintos. Así se ve reflejado en el año 1610, cuando los Jesuitas de Panamá organizaron una congregación para el adoctrinamiento de los esclavos quienes acostumbraban a reunirse los domingos por la tarde, al respecto el cronista español dice así: " El porqué solía haber en la ciudad algunos negros, que no acudían a la congregación sino que se iban a su junta los domingos y días de fiesta a ejercitarse en cantares y bailes de su nación".

Aquella tradición propia de los esclavos africanos se fue adaptando con el pasar del tiempo conforme se conmemoraban las fiestas de los santos patronos, en los cuales el pueblo disfrutaba de las cumbias que eran muy populares. En aquella época en Panamá se celebraba en el mes de mayo las fiestas que tenían como nombre "El Velorio de la Cruz" y el pueblo se reunía a rezar rosarios, cantaban Letanías, y luego se formaban un baile donde se ejecutaban las cumbias, actualmente se mantienen vigentes en las comunidades del interior y en la capital del país. Esto se debe a la importancia que poseen como ejemplo de manifestación folclórica. En los bailes las mujeres empolleradas resaltaban su alegría llevando así, los pasos al ritmo de los tambores y violines.

La noticia más antigua que existe en Panamá sobre la Cumbia data de principios del siglo 19, proveniente de la familia de Don Ramón Vallarino de Obarrio, donde los esclavos bailaban Cumbia en la sala de su casa.

Este relato fue pasado de generación en generación desde Doña Rita Vallarino de Obarrio hasta Doña Matilde de Obarrio Vda. de Mallet que lo publicó en su obra "Bosquejo de la Vida Colonial de Panamá" en la década del 30 del siglo XX.

El episodio contado por Doña Rita Vallarino de Obarrio a su nieta Doña Matilde de Obarrio Vd. de Mallet reza así:

(...) Mamá Chepita la esclava más anciana, venía con su candelero de plata al atardecer, cuando el ángelus era tocado en las torres de la catedral, seguida por Clara, quien llevaba las tijeras y el platillo, para recortar y encender todas las velas de la casa (...) Cuando todas las luces estaban encendidas, la familia y las esclavas favoritas se reunían en la sala (...) Llegaban los amigos, se tocaba el piano y se cantaba las baladas francesas de moda (...) Otras Noches se dedicaban los señores a bailar, o se hacía bailar a los esclavos, para diversión de los amos. (...) Esta forma de diversión era la que más gustaba a los niños (entre ellos a Doña Rita Vallarino de Obarrio), Traídos los tambores pujadores y repicadores, Benancia comenzaba el canto y su clara y dulce voz se elevaba sobre las otras (...) Otra danza de los esclavos era la Cumbia, Para ello las parejas avanzaban al centro del cuarto, los hombres frente a las mujeres, y gradualmente se formaba un círculo de parejas. El paso del hombre era una especie de saltito hacia atrás, mientras la mujer se deslizaba hacia él llevando una vela encendida en la mano, sostenida con un gran pañuelo de colores vivos. Los espectadores le daban más velas a las favoritas, cuando el circulo pasaba frente a ellos, y a veces las muchachas difícilmente podían sostener diez y ocho o más velas en una mano, con el pañuelo alrededor de ellas para mantenerlas unidas."

Respecto a la presencia de la Cumbia en la Ciudad de Panamá, se tienen registros compilados principalmente por Donatilo Ballesteros y Jorge Conte Porras que en su artículo Fiesta y miseria en el Arrabal recoge una serie de archivos municipales y testimonios hechos por los viajeros Europeos y notables de la Ciudad donde se hacía referencia a este baile y género musical.

Los bailes de gala para la sociedad eran: Las denesas (estilo de cumbia refinada), Danzones, Cumbia, Polka Danzas, las Contra Danzas, entre otros "Durante la época Colonial Española, las fiestas de gobernación y de la ciudad se efectuaba en el salón de baile. Mientras que el pueblo se divertía median cumbias y tamboritos en toldas construidas para la ocasión.

En la Obra de Jorge Conte Porras se encuentran los siguientes testimonios y referencias documentales referentes a este baile:

  • P. Campbell Scarlett en 1830 en su obra Viajes por América nos dice: Durante las horas de la noche, los bailarines mulatos y los negros permanecían hasta altas horas de la noche bailando a la luz de la vela y haciendo sonar sus instrumentos que consistían en tambores, guitarras, piedras y algunas calabazas (Posiblemente la actual Churuca que es confeccionada de ese producto).
  • En otro Archivo Genaro Pacheco se queja ante las autoridades municipales de los bailes de la cumbia en el arrabal que solo se prestan para desorden e inmoralidades, debido a que abunda el consumo de alcohol desordenado. Pacheco dice que en Calidonia, El Granillo y en Santa Ana "Se vende licor clandestino en las fiestas de esos lugares en donde las diversiones consisten en las llamadas cumbias y mejoranas".

Respecto a estudios Etnográficos y Científicos podemos afirmar que la música en la cumbia primitiva, era, sólo actividad de los tambores y de las voces de la concurrencia que cantaba las cumbias toda la noche. Se remudaban las cantalantes. Es posible que el advenimiento del rabel y posteriormente el acordeón que aliviaban el cansancio de las gargantas, hiciera que esos instrumentos ocuparan el lugar que hoy ocupan; pero los tambores siguen siendo el eje de la manifestación cumbiera, sobre todo el tambor cumbiero de dimensión un poco más holgada que la de los tambores del tamborito. Las voces siguen, a menudo, coreando la cumbia y más, cuando el entusiasmo sube de punto.

En región de la Provincia de Veraguas encontramos rastros de la Cumbia primitiva, ejecutada con un instrumento de ascendencia indígena llamado Arco, instrumento de cuerda por pulsación, cuya función era de instrumento cantante. Dicho instrumento era acompañado por un socavón y del tamborcito o caja veraguense quien llevaba el ritmo, formando así la orquesta de Cumbia o de Curacha (Nombre con que se le conoce a los bailes de Cumbia en esa región).

El último ejecutor de este instrumento fue Crecencio González, de la población de Montijo, observado en 1954 con el instrumento

Según la opinión de la folclorista Dora P. de Zárate, en la cumbia de angelito que se bailaba en las tierras altas de Coclé, se ven los restos supervivientes de los ritos negros de fecundidad de la época pagana, debido a su movimiento de caderas exagerado y ejecución extraña y diferente al resto de las cumbias del país. Naturalmente, al morir un niño, era necesario sustituirlo y traer otro. Provocar el encuentro aunque fuera en medio de la desesperación; triunfar sobre la muerte, haciendo brotar la vida y todo esto se lograba con este baile sugeridor y sensual.

En años recientes se ha planteado la tesis que en el folclor de las provincias centrales de Panamá se ven claramente elementos coreográficos y rítmicos de la pandeirada, pandereteiras y muñeira gallegas, que en sincretismo con los ritmos y elementos coreográficos traídos por los esclavos provenientes de África y en menor medidas indígenas que dieron vida a la autóctona cumbia panameña.

Los indígenas cuentan con unos bailes que son de ese tipo, de carácter etnográficos, desconocidos por la mayoría de los panameños; valga advenir, que ellos no usan tambor si se interpreta la cumbia, su aporte se ve más que todo en la coreográfica de algunas cumbias regionales donde se forman de uno en fondo.

Pasos básicos y formación coreográfica

Los pasos básicos de la cumbia panameña son la seguidilla y el contorneo de las caderas que tienen un origen africano producto de los esclavos provenientes de ese continente, que se ven claramente reflejado en formas folclóricas más primitivas con alta ascendencia negra como el tamborito y el baile afrocolonial de los Congos.

El paseo, el escobillado y los zapateos y las formas coreográficas: atravesadas, perpendiculares, paralelas y de ronda se ven claramente representadas en los bailes gallegos de la muiñeira lenta, jota de aspas,y la molinera.

Se resalta el aporte indígena en algunas formas coreográficas de la cumbia panameña, en el caso de las formaciones de uno en fondo (hombres detrás de las mujeres) característicos de estas etnias.

Pasos básicos

  • El paseo: Consiste en el desplazamiento regular de las parejas. Para ello las mujeres se deslizan, dando pasitos cortos, a dos tiempos, muy seguidos.
  • La seguidilla: Son pasos cortos, a dos tiempos, muy seguidos, llevando casi siempre un pie adelante y otro atrás, el pie derecho plano en el piso y el izquierdo con el metatarso puesto en la superficie.
  • Escobillado: Es rápido, Ambos bailarines arrastran levemente los pies en punta y contorneando el cuerpo y las manos en forma oscilatoria.
  • Las vueltas. Es lo más florido del baile y también lo más complejo; la iniciación de ello requiere un fuerte resonar de las maracas y tambores y expresiones de gritos y voces de ánimo, por parte de los hombres, en las vueltas o cambios de posición, la mujer siempre pasa por delante del hombre.
  • El zapateo sencillo: El ejecutante con los dos pies ligeramente separados, zapatea con el pie hacia adelante, tendiendo a colocarlo hacia el lado contrario de su origen.
  • El zapateo del zapatero: Se realizan 4 zapateados alternados con cada pie que finalizan con un quinto acentuado y firme del pie derecho que termina la serie.
  • El zapatero corrido (hombres): Ligeramente separados los pies, el ejecutante zapatea con cada pie justamente al frente de su lugar.
  • El zapateo corrido (mujeres): Es exactamente igual al de los hombres con diferencia que se hace en cuclillas.

Formas coreográficas

Es principalmente un baile de ronda, donde usualmente las mujeres y los hombres se encuentran alineados en columnas cada género de forma paralela, al iniciar la música ambos marcan el paso oscilando de un lado al otro, los hombres levantando cada brazo dependiendo del lado hacia donde oscilen, las mujeres en cambio haciendo el paso de paseo moviendo su pollera en su sitio. Posteriormente el primero de la columna de los varones arranca el baile haciendo un semi-círculo para unirse con la primera de la columna de las mujeres y así sucesivamente cada pareja se va conformando, arranca este baile de ronda con el paseo, posteriormente un cambio musical indicado por el instrumento melódico y los tambores, les indican a los danzantes que deben cambiar a la seguidilla y finalmente otro cambio les indica que deben zapatear o alternarse de posición de forma repetitiva en forma de vuelta o hacer escobillado, finalmente se vuelve al paseo donde el baile culmina quedando los géneros nuevamente separados en forma de herradura o en la forma inicial paralela.

Estos patrones pueden variar según la región en que se practique, en los que pueden aparecer formas atravesadas, perpendiculares y paralelas durante todo el baile en donde se prescinda de la ronda como es el caso de la Denesa.

Referencias:

http://es.wikipedia.org